Una semana después…

Parece mentira que haya pasado ya una semana. Durante esta semana, nos vimos a diario (casi, 6/7 días) lo cual definitivamente impactó en nuestras rutinas y percepciones.

De viernes en la noche a domingo en la noche todo fue genial, relativamente tranquilo y sin mayores variaciones. El lunes fue el único día que no nos vimos, no hubiera sobrevivido al martes con ese desvelo. Pero a partir del martes… Wow… Sólo teníamos el plan de vernos el jueves, pero martes planeamos a la carrera; miércoles, improvisamos genialmente; jueves nos vimos como estaba planeado, pero no hicimos lo que teníamos planeado, y salió genial, aún más interesante de lo que hubiéramos creído; viernes… Simplemente seguimos con la inercia del contacto y nos vimos otra vez. Pero fue diferente; la conversación fue más seria, los temas más profundos, las frases más elaboradas… Todo fue más intenso…

Ayer sábado… El ritmo cambio un poco, aparecieron las dudas, cuestionamos la velocidad y terminamos reforzando el compromiso.

Me pareció tan curioso como nuestros temores, dudas y cuestionamientos se reflejan. Tenemos miedos similares, cicatrices parecidas, cuestionamientos equivalentes… y, detrás de todas estas cosas que parecen barreras, nuestros motivamientos, nuestros deseos, lo que queremos conseguir y lo que queremos cuidar también se parecen tanto…

Y todos estos grumos, esta textura, los altos y bajos relieves, son los que me hacen quererte mas, apreciarte como una persona real, no perfecta ni pretendiendo serlo, sino mas bien real, con fortalezas y debilidades, todas características interesantes. Admiro tu honestidad y tu valor al mostrarte vulnerable frente a… mi. Y al mismo tiempo que lo agradezco, no puedo evitar sentirme cada vez mas comprometido con lograr corresponder esa confianza con lo mejor que pueda dar en esta nueva e incipiente relación.

Extrañamente este es el momento en el que he estado centrado, enfocado, fuerte, deseoso y lleno de recursos. Aún no le he dado espacio a los murciélagos de mi campanario para que se alboroten, ya tendrán su momento, pero aun no ha llegado.

En fin, este post empezó hace como seis horas, y ahora debo terminarlo rápido, pues hay que dormir para madrugar para trabajar para avanzar; pero acá al final, voy a dejar un recuerdo de lo que paso y lo que compartimos y que me encanto.

2014-08-07 23.04.18

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Jugosa actualizacion

Hay cosas buenas que contar que son tan etéreas que se me escapan de los dedos incluso teniendolas enfrente… Ayer, por ejemplo, tuve esa experiencia y realmente me hizo apreciar muchas cosas.

Laboralmente he estado muy ocupado, aprendiendo muchas cosas y estoy a punto de empezar nuevamente con otro proyecto. La práctica esta siendo muy importante y el conocimiento que estoy adquiriendo es realmente profundo e intenso.

Pero lo laboral no es realmente lo mas importante que me esta pasando. El área personal dio un salto a finales de la semana pasada, el cual empezó de forma sutil con un par de palabras claves en la comunicación,  y simplemente se manifesto en toda su intensidad en un momento de mínimo y discreto contacto en medio de una película medio de acción, medio comedia (Guardians of the Galaxy).

Luego de eso, sin planearlo, sin pensarlo, terminamos temblando y riendo, incluso antes de una copa de vino, menos de una hora después. Los nervios se sentían, a flor de piel, pero también la felicidad, la gana de experimentar, el deseo de… cambiar? salir de nuestro cascarón? Fueron dos horas de risas, sonrisas y, aún en medio de una conversación seria, un radiante sentido del humor y una hermosa sensación de complementariedad.

Nos dio el sábado en la calle, un poco bebidos de esa no nueva, pero si hace mucho tiempo sentida sensación. El resto del día paso sin mayor novedad hasta la noche, en la que el tema principal de los susurros y conversaciones cruzadas del grupo era nuestra experiencia de la noche anterior. Luego tuvimos la oportunidad de estar solos un rato, en el cual empezamos a tocar temas serios, a explorar lo que estaba pasando… y encontramos tantos puntos para explorar, tantas cosas que decir… fue tan curioso ver, oír, todo eso que pudimos habernos dicho antes, y que no hicimos… en fin…

Nos dio el domingo nuevamente en la calle, esta vez mucho mas tarde, otra vez un poco bebidos y con la misma sensación. Y nuevamente no me importo nada del día hasta pasar el almuerzo y vernos de nuevo… a solas. Y las cosas avanzaron rápido, fácil y delicadamente… hasta que topamos con una pared que salió de la nada, pero que juro que estaba atravesada a medio camino. Zaz, de 150 a 0 en un milisegundo, sin ninguna advertencia, ni tiempo de quitar el pie del acelerador, mas bien como una bala impactando la pared.

Fue intenso, fue difícil, fue un poco doloroso… pero fue real, honesto, personal, intimo. Fue el tipo de situación sobre la que le hablo a medio mundo cuando me piden consejo o me cuentan algo y que creo que es una piedra fundamental en la ecuación de la dinámica de las relaciones: poner las cartas sobre la mesa y hablar. Literalmente, dije que era una conversación “muy seria, muy rápido” pero me hizo darme cuenta de varias cosas: 1) eso es realmente lo que yo siempre predico y busco y pido 2) cuanto realmente deseo que esto funcione 3) todo lo que estoy dispuesto a hacer para que funcione 4) salí de mi cascarón, real, completamente, para preocuparme por alguien mas. Creo que puedo decir con seguridad que no recibí lo que quería, sino lo que necesitaba. Y me encanto.

Al final llegamos a un cómodo punto en común donde los dos nos sentimos cómodos, escuchados, entendidos… unidos. Y casi, casi, nos alcanza el nuevo día nuevamente juntos…

Hoy regresamos un poco al ritmo normal que traíamos de antes, pero con este nuevo sazón, esta nueva vibra hermosamente agradable que creo que estamos disfrutando conjuntamente, y que realmente pienso esforzarme en cultivar, mantener y cuidar.

Y ya… eso es lo que va a quedar acá registrado, el inicio de algo realmente bueno, realmente bonito, especialmente agradable. Conforme sea necesario, otros avances de la situación irán quedando registrados.

Y ahora, ¡a dormir!, mañana empieza la jornada laboral realmente temprano…