Wooo!

Dos semanas en mi nuevo horario. La primera semana la sufrí, porque tenía que viajar a otra casa para poder trabajar; el internet de mi casa no servía como efecto secundario del cambio de teléfono.

Luego, una semana trabajando como debe ser, desde mi casa… Realmente tranquilo y lo que esperaba del nuevo horario. Tengo la opción de salir y hacer lo que quiera, o quedarme en la casa y aprovechar el resto del día.

Mi entreno está ahora más -o mejor- estructurado, combinando dos rutinas diferentes. Ya tengo casi todo el equipo que necesito para seguir por mi cuenta y reacondicione mi cuarto para tener mejor espacio para trabajar y más espacio para entrenar.

Ahora me toca ir ordenando y haciendo otras cosas. La esfera social es simplemente caótica, estas – no estas, nos vemos – no nos vemos… Parece ser qué, cómo siempre, le aposté al caballo equivocado. Cada vez que pienso en las posibilidades, simplemente me quedo sin energía solo de contemplar las posibilidades… Podría salir a buscarte, pero simplemente no tengo la energía para perseguirte, y mucho menos para luchar contigo y tratar de atarte.

Por otro lado, tengo esta creciente necesidad de salir y hacer una compra grande. Quiero comprar cosas, pero me doy cuenta -afortunadamente- que no las necesito; y luego caigo en el juego del análisis, tratando de descubrir el porque estoy tratando de compensar el ser con el tener.

Pero dejando por un lado esas pequeñas tonteras de mi mente, todo parece estar avanzando bien. Cada vez que pierdo el sentido o la dirección de lo que hago, pudo recuperarlo rápido. Mi enfoque está mejorando bastante. Cada vez que me siento vacío o triste, puedo reconocer rápidamente lo que tengo y rebotar y sentirme agradecido… Y de ahí a sentirme feliz son sólo uno o dos minutos de separación.

Tengo tanto para leer, oír, ver, hacer que casi no tengo tiempo para caer en esos momentos negativos.

Así qué todo termina hoy en una nota positiva 🙂

So…

Ya paso el tiempo y no paso nada, afortunadamente. No hemos visto nada al voltear a ver sobre el hombro ni ha habido nada sospechoso alrededor de la casa o en las rutas normales. Luego de una pausa en las salidas nocturnas, agarre nuevamente el ritmo y todo ha estado sin novedad.

Claro que tengo que ir a hacer el tramite de cambio de numero telefónico para la casa, pedir que ya no aparezca listado, mantenemos las puertas cerradas con llave, nos llamamos mas seguido… pero aparte de eso, podría decir que volvimos a la normalidad.

Mi normalidad ahora es un poco diferente: estoy entrenando solo, sin compañero, pues nuestros horarios ya no son compatibles; mantengo una ventana de tiempo especifica para comunicación con esa nueva persona en mi vida; he estado saliendo y encontrandome con mas personas y tratando de aprovechar mejor mis oportunidades de socialización. Y bueno, por último, este viernes vuelvo a cambiar de horario, al que espero sea el definitivo y mejor en mis circunstancias.

So far, so good. A ver como siguen avanzando las cosas; lo mas importante es seguir dando un paso a la vez cada día.