Como gallina sin cabeza…

Arriesgándome a equivocarme, me veo en la necesidad de autodiagnosticarme: Creo que mi problema en estos momentos es una severa, o al menos aguda, crisis de identidad.

No sé si llegar al extremo de decir que es la famosa crisis de la mediana edad… supongo que no, pero igual: a todas luces es mi peor crisis so far.

Estoy en el incomodo punto intermedio, de inflexión, en el cual veo la vida que llevo y me da asco. En serio: ya me harte de ser como soy, no quiero seguir siendo así mas tiempo… quiero cambiar, rápido; avanzar en otra dirección, ser algo mas.

En estos momentos, ya estoy totalmente consciente de lo que soy… y no me gusta. Tal vez durante algún tiempo estuve conforme o no me importo, o lo que sea… pero ya no puedo seguir así. Ahora que ya me tome la pildorita roja, no hay marcha atrás. No puedo seguir desconociendo o ignorando la verdad, debo enfrentarla y aceptarla.

Así que… se me esta ocurriendo la aun mas loca idea de acelerarlo todo: adelantar el plan.

Sé, por experiencia propia, que a veces me va mal cuando hago las cosas alocadamente. También sé que lo mejor es actuar cuando me decido a hacerlo, sin titubear para nada o lo menos posible, porque si lo pienso mucho, pierdo el impulso.

Seis meses suena como demasiado tiempo para tomar impulso… Pero también son seis meses de preparación, de entrenamiento. Objetivamente hablando, sé perfectamente que no estoy preparado, que si ahorita saliera al escenario, haría el ridículo… necesito un poco de tiempo para prepararme… y otro poco para asegurarme que no voy a fallar.

Hace unos momentos pensaba que muchos de mis amigos están pasando por puntos de inflexión similares: cambios en sus relaciones, segundas relaciones, segundos hijos… los mas jóvenes se formalizan, los mas viejos tratan de rejuvenecerse… Y yo me he mantenido por demasiado tiempo encerrado en un campo de entropia (termodinámica, no de información) nula… ahora que el efecto acumulado me alcanza y me impulsa… wow! es como el salto que da un bipolar cuando pasa de la depresiva a la manica; o, siguiendo la metáfora termodinámica, es como cuando la lava del volcán de una isla alcanza la costa y cae al mar.

No tengo ningún problema con llegar, hacer lo mejor y ser rechazado… la verdad hablaría muy bien de la institución no recibir a una lacra como yo. Pero entonces ¿que hago? Porque no puedo, no quiero, regresar a esta vida, a esta postura frente a la vida… a esta comodidad inercial, no quiero seguir sintiéndome como un naufrago… Quiero vivir esa gloria, aunque sea momentánea, de saber que llevo el timón y marco el rumbo… aunque sea solo para caer estrepitosamente al vacío de los limites del mundo, o lo que sea, ¡¡¡NO ME IMPORTA!!! Quiero alcanzar esa gloria que vivieron los 300 de Esparta, los defensores de Troya… el ultimo samurai…

Como que estoy empezando a echar espuma por la boca, ¿no?

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