Termine la semana…

Al fin, escribiendo apropiadamente en mi maquina, mi fiel netbook. Aunque ya están saliendo nuevos modelos, creo que me voy a quedar con esta maquinita un buen tiempo. No solo porque realmente hemos pasado momentos especiales entre tanto cambio y transformación, sino también porque es únicamente una herramienta bastante útil… y no necesita ser estrafalaria para cumplir con sus objetivos.

Pero bueno, no estoy aquí para hablar de la maquina. Estoy acá para seguir el conteo de la semana.

Como recordaran, el jueves estaba haciendo un repaso rápido de las cosas. Esa noche fue… intensa. Como el miércoles en la noche no logre hacer nada con Jimena, le prometí llegar el jueves. Salimos, comimos delicioso, fuimos a jugar… y sentí una de esas intensas emociones que se me vienen encima de vez en cuando. Al regresar a la casa, hable de eso con Karen… y la situación se volvió una alegre apaleada de piñata…. siendo mi psique la mencionada piñata.

Aunque suene mal, debo decir que lo disfrute. Fue como lo del lunes con mi corazón: lo sufrí, claro, pero puedo ver claramente el efecto positivo que tuvo ese dolor, el cual fue totalmente solicitado. Ahora que lo pienso, si hay un paralelismo ahí: en los dos casos, yo inicie el movimiento… y yo aguante la situación hasta el final. En cualquier momento pude detenerla, incluso pude haberla evitado, de haber querido… y, en los dos casos, al terminar, me dije a mi mismo que no lo volvería a hacer. Esta ultima parte esta por verse, claro, pero al menos, la idea y la intención ahí están.

Así que, luego de una experiencia de ese calibre e intensidad… no le extrañara a nadie que ayer haya tenido que “caer” en una regresión, alegre y sencilla, solo para rebotar y sentirme muy bien hoy.

Lo que hablamos el jueves no fue nada del otro mundo, nada nuevo… pero tuvo una intensidad y un efecto diferentes. Me hizo pensar realistamente en mi sueño, me hizo sentir una mezcla de emociones, me ayudo a cerrar algunos círculos y a contestar una pregunta.

Hace unas horas, vi que leíste la historia que te mande… también vi la presentación que me mandaste y debo decir que se siente como una confortable palmada en el hombro… o un ligero empujón para salir al escenario. Realmente haz hecho todo lo posible, de tu parte, ahora me toca a mi.

Estoy pensando en lo que me escribiste. Cuando te mande la historia, no lo pensé, no tenia una intención especifica… simplemente se me ocurrió que tenias que leerla y que me daba curiosidad saber que pensarías de ella. Espero que podamos hablar de eso en unos días, cuando nos volvamos a ver…

Y bueno, BLOQUEO en toda su magnitud… ¿por que habrá sido?

Voy a detenerme acá… creo que necesito descansar un poco de revivir sentimientos…

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