Gira el sol, gira el mundo… ¿gira Dios?

Me fascina esa canción… la fuerza que tiene, la letra sin sentido, todas las interpretaciones que se pueden hacer, los símbolos que se pueden manejar…

Tengo ganas de escribir desde anoche. ¿Se acuerdan de aquella oportunidad en la que decía que todos tenemos un vicio? Ese algo del cual sacamos mucho placer y en el cual nos refugiamos y, a veces, llegamos a necesitar. Bueno, yo anoche me di un festín comparable a un convivio de hace un par de años. Dedique casi la mitad de mi día a ver películas y documentales. Análisis estratégico de la guerra civil norteamericana, la segunda guerra mundial y la guerra de Vietnam; una investigación sobre teorías de ovnis nazis, un análisis del evento de Tunguska, un documental sobre los efectos sociales del Sputnik… y acá tengo un nuevo recuento de evidencias del evento de Roswell…

Ya se imaginaran como me acabaron los ojos después de todo esto… por momentos, creo que me voy a quedar ciego, de tanto ver monitores. Pero bueno, es interesante, o, mas bien, apasionante, poder descubrir, organizar, reevaluar la información que tenia de estos hechos.

Tengo que admitir que estoy empezando a disfrutar algo de este mes. Anoche tuve la oportunidad de reevaluar algunos de mis sentimientos y pensamientos al respecto. Supongo que una gran diferencia fue el ambiente y la compañía. Definitivamente la navidad en mi casa es monocromática, en comparación con el colorido que pude vislumbrar anoche en una acción tan sencilla como arreglar el arbolito. Claro que hubieron destrozos, confusión, castigos y llanto… pero también hubo mucha alegría, ilusión, entusiasmo y algo de magia… apenas una copa de vino, pero eso es lo de menos.

Y este evento quedo rodeado por toda esa información referente a la muerte de mas de 50 millones de personas, engaños masivos, eventos altamente destructivos, paranoia, racismo, xenofobia y demás…

Ese tipo de contrastes son los que siempre me han amargado el mes, pues hacen tan evidente la necesidad de mantener este espíritu mágico todo el año, y no contenerlo solo en un ridículo mes. Además, no solo contenemos ese deseo de felicidad y buena voluntad; lo corrompemos, lo enviciamos, con estas conductas compulsivas de consumismo el cual pareciera ser la única forma de manifestar sentimientos que no tienen nada que ver con estar a la moda o regalar algo a cada una de las personas que conocemos.

Pero bueno, este no es un rant anti navideño. Todo lo contrario, quiero expresar mi asombro por tener la capacidad, o la oportunidad, de poder ver los dos extremos de este espectro, de este continuo, que son los deseos humanos.

Quien diría que iba a necesitar algo tan grande… o tan pequeño… para enriquecer mi percepción y lograr obtener una vivencia mas colorida y amplia de lo que mis amigos humanos llaman el “espíritu navideño”. Este es un ejemplo perfecto del shakabuku.

Así que, aquí me tienen, en la antesala de vivir mi primera navidad como Dios manda… o sea, como se deberían de pasar siempre. Claro que esto es aun “tal vez”… ya veremos como se ponen las cosas conforme pase el tiempo.

Acaba de venir Víctor a visitarme acá a mi puesto… como le di copia de mi ultimo documental de la segunda guerra mundial, nos pusimos a comparar puntos de vista al respecto… y llegamos a la misma conclusión: el potencial humano es casi infinito, se puede lograr casi todo lo que se quiere, incluso se pueden hacer algunas cosas en las que no se había pensado antes. El problema es la motivación; el problema son los objetivos… el problema, es que la mayoría de nuestros esfuerzos están dirigidos a tener mas, en vez de estar dirigidos a ser mas.

Pero bueno, a la larga, eso es parte de la naturaleza humana, ¿no?

Acá podría irme un poco por la tangente y apelar a Darwin y la lucha natural por la supervivencia… pero las atrocidades y la ambición humana estar mucho mas allá que esto. Lo que hacemos cuando queremos ser malos no es justificable desde ninguna plataforma ideológica, simplemente, porque nuestra maldad esta un par de pasos mas allá de nuestra comprensión… es como si siempre pudiéramos verla, pero no podemos alcanzarla… para encerrarla.

Tal ves sea un salto muy precipitado, pero esto justifica perfectamente la existencia de razas imaginarias como la de los Vulcanos de Star Trek. Una raza humanoide, totalmente lógica, gobernada por la razón y que ha exiliado sus emociones, por considerarlas peligrosas. Definitivamente esa es una de nuestras opciones a largo plazo, pero no es la solución ideal.

Bueno, me voy a detener, porque no puedo estar escribiendo feliz e impunemente estando acá en la oficina…. sigo al rato.

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