I suck…says me

Vengo directo a escribir; hoy si, las circunstancias lo exigen.

Para dar un pequeño preámbulo necesario, salí de acá de la oficina hace mas o menos 12 horas, llegue a mi casa a medio comer y dormir y salí de mi casa nuevamente a las 7:15 aprox, pase echando gasolina y me fui donde Karen, porque era muy temprano para irme de un solo al taller. Después de llegar a molestarlas un rato, nos fuimos al taller y nos pasamos a desayunar a Café Saúl de Vista Hermosa. La verdad es que fue un excelente desayuno, nos la pasamos súper bien. Luego, regresamos por el carro al taller, fuimos a dejar mi carro a la casa de Karen, y nos fuimos al súper y a Novex. Al regresar a la casa, sacamos el carruaje y nos fuimos al salón para que las colochas se cortaran el pelo.

Y acá es justo donde entramos en el tema. Primero, yo me ofrecí a llevar el carruaje. En parte por pequeña caballerosidad, en parte porque realmente quería hacerlo, en parte, porque me parecía lo correcto. Sin embargo, al no estar acostumbrado a este vehículo, lo maneje con demasiado cuidado y/o torpemente. Lo único que logre fue desesperar a mi estimada con mi torpe desempeño al volante. Cuando me ofreció la primera vez que ella iba a llevarlo, yo le dije que no, argumentando que, si yo llevaba el carruaje, al menos aparentaba utilidad; si lo llevaba ella, yo iba a ser la rubia de la pareja. Claro que se rio, lo cual era en parte el objetivo, pero también quería asegurarme de estar haciendo algo útil, no solo ir caminando a su lado.

Acá hay algo que resalta de obvio: ¿por que mi necesidad de sentirme útil? Y no es precisamente como que me haya portado como una sanguijuela últimamente…

Sin embargo, dejando atrás la broma, realmente se desespero y ella tomo el mando. Viéndola maniobrar el vehículo, realmente me di cuenta lo desesperante que había sido mi desempeño. En fin, llegamos al lugar y the shit hit the fan. Jimena se desespero de estar conmigo, yo no pude controlarla, y estoy seguro que me veía de lo ms ridículo corriendo detrás de ella, mientras la niña iba pegando de gritos como si yo me la fuera a comer. Eventualmente, una de las señoritas del lugar la controlo y la entretuvo bastante, hasta que le llego el turno de cortarle el pelo y se estuvo quietecita y tranquilita todo el rato.

Solo la bajaron de la silla y regresamos a la situación anterior. La niña, muy confiada e independiente, andaba por ahí como si nada, jugando con todo, hablando con la gente… y yo, todo idiota tratando de controlarla, que no la fueran a lastimar, que no fuera a romper nada, etc. Llegado a este punto, me sentí como el objeto de aquel legendario intercambio de frases entre dos eficientes agentes de inteligencia:

Charles Harker: We need the press on this like we need a third tit.
Nathan Muir: You using the other two?

Esto fue mas de lo que pude soportar, supongo. Ya ni se si me sentí como la primera, la segunda o la tercera. Tal vez me sentí como las tres al mismo tiempo. Me sentí totalmente patético, siendo incapaz de controlar y/o entretener a una niña de dos años, la cual no puedo negar que es totalmente adorable. No sabia si reír, llorar, esconderme bajo la mesa, o salir corriendo. Estoy seguro que, como pude ver, casi cualquiera en el lugar podía hablar con Jimena y entretenerla, mientras que yo era incapaz de siquiera llamar su atención sin que huyera de mi. Lo cual, debo también anotar justamente, nunca me había pasado antes.

Ya de regreso a la casa, para venirme acá a la oficina, veníamos hablando trivialidades en el camino con Karen. Jimena venia durmiéndose por medias cuadras, al parecer y, en una de las veces que se despertó, me llamo, para ver si iba con ellas. En ese momento se me hizo una gran grieta, ya no se ni en donde, ni porque… pero ese fue el punto de inflexión que me llevo a lo que me paso unos minutos después.

Estando apenas a una casa de su casa, Karen me dijo algo así como “gracias por acompañarnos y tenernos paciencia”… en ese instante sentí todos mis conocidos síntomas psicosomáticos, justo como los estoy sintiendo en este instante al recordarlo. Si no hubiera sido ella, o si no la hubiera visto al decírmelo, hubiera jurado que lo había dicho de forma cínica y/o sarcástica. ¿Ella agradeciéndome a mi? Yo me sentía como el idiota que tenia que pedir disculpas por ser tan incapaz e inhábil con la niña. Si bien es cierto por un momento en medio de toda la situación me sentí horriblemente mal y quería salir corriendo, no era por ellas, sino por mi; no quería huir de ellas, quería huir de mi. Y oír ese voto de confianza fue el equivalente a que una presa agrietada reciba el empuje de toda el agua que contiene. Ni siquiera me estoy molestando con la metáfora, es mas bien una descripción literal, creo.

Entramos a la casa, fui al baño antes de venirme… y casi me quedo encerrado a llorar ahí. No quería irme… no quería venirme. Quería quedarme ahí, con ellas, el resto de la tarde. De haber podido, hubiera tratado de convencer a Jorge que se quedara un par de horas mas acá, mientras yo lograba controlar mi sentimiento… pero no podía, porque Jorge ya tenia mas de dos horas de haberse ido… y, aceptémoslo, es mi compromiso, mi responsabilidad y tengo que cumplirlo. Puh-lease… anoche estaba de lo mas feliz argumentando porque soy el right guy for the right job… ¿y hoy quería escaparme?.

Al salir para despedirme de las dos… obviamente Karen se dio cuenta. Se me salió una lagrima al despedirme y, cuando me pregunto, le dije: “preferiría no tener que irme”. No pude explicarle ni el 5% de todo esto. Claro que se darán cuenta que hay un par de temas entremezclados acá, pero estoy que ya me pongo a llorar otra vez, pero esta vez del dolor de cabeza que tengo por estar pensando y escribiendo todo esto. Aunque tengo un bloqueo ahí, presente en toda su magnificencia, estoy empujándolo lo mas posible, con todas las fuerzas, para poder escribir esto y dejar descubierto al menos el esquema de lo que esta en mi mente.

Estoy torpemente descompuesto en el peor lugar. Ya vi que un par de gentes que pasaron frente a mi oficina se me quedaron viendo raro…

Lo único que puedo agarrar en este momento es: ¿por que tengo una auto percepción tan mala? basado en hechos, el que Karen me haya agradecido que les tuviera paciencia fue un voto de confianza… ¿por que es tan grande y tan fuerte el contraste entre lo que ella percibió y lo que yo percibí de mi mismo? ¿Por que ella me agradeció mi paciencia mientras que yo repudio mi incompetencia… en la misma acción? ¿Como podemos tener dos percepciones del mismo evento tan diametralmente opuestas?

Ahorita asomo otra cosa: no se muy bien que signifique, pero me siento en medio, aplastado dentro de una disonancia. Estoy en medio de dos fuerzas que empujan en direcciones opuestas y hoy sentí la totalidad de esa presión.

No se que estará pensando Karen ahorita… probablemente nada, porque estaba con sueño y quería dormirse. No creo que mi lagrima y mi frase le hayan espantado el sueño… y tampoco quiero eso. Pero definitivamente intentare hablar con ella mas tarde, cuando este en control.

Acá, creo que nuevamente tendré que citar a Spy Game:

Tom Bishop: … It’s not a fucking game!
Nathan Muir: Oh, yes it is. It’s exactly what it is. And it’s no kid’s game either. This is a whole other game. And it’s serious and it’s dangerous. And it’s not one you want to lose.

Me estoy dando cuerda yo solito… como siempre… Estoy perdiendo el control cuando mas bien debería de estar disfrutando al máximo el hecho de haber pasado medio día juntos. Ese es el juego que estoy perdiendo, el juego del control… de mi control. Lo de hoy fue algo tonto. Algo que pensé o sentí o hice o lo que sea… fue tonto.

En este caso, en esta relación, con esta persona, en este momento… lo menos que puedo hacer es derrapar sobre el hielo como acabo de hacer. Ya tendré la oportunidad de analizar esto detenida y profesionalmente. Tal vez mas tarde, tal vez dentro de una semana… pero necesito que hablemos de hoy.

¡Yey! Acabo de hacer mi primer ticket del día… Al menos no esta totalmente injustificada mi presencia acá…

En situaciones como esta, de verdad que me dan ganas de empezar a darme de golpes contra una pared… estoy arruinando un buen momento, un gran día, por alguna pendejada que paso volando por ahí… pero bueno, los que me conocen, saben que padezco de ese mal…

Va, ahora si, acá me quedo, ya mas tranquilito. Solo voy a ir a comprarme algo de comer a la gasolinera, porque tengo hambre y no se que hice mi comida…

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