Pink-Floyd-induced-crazy-post

Hellooo, que taaal?… Ya mas de una semana desde la ultima vez. Debo admitir que esta vez no solo necesitaba un poco de espacio, sino que yo mismo fui alargando ese espacio, hasta llegar a este punto en el que realmente tengo ganas, deseos, de escribir.

¿Pero con que empiezo? Hay tantas cosas por decir… empiezo justo por esa gota que derramo el vaso: ya voy por el episodio 40 de In Treatment. Pude haber terminado la serie hoy mismo, en 90 min mas, pero no se porque tuve el instinto de detenerme acá, dejar de verla y guardarme los últimos tres capítulos para mañana… bueno, hoy martes, así que así será: terminare esta serie hoy por la noche, al estar en la oficina.

Ahora, regreso un poco mas; doy, digamos, dos pasos atrás, al fin de semana. Excelente experiencia como siempre el compartir mis días con dos personitas especiales. Tuvimos la oportunidad de hablar de muchas cosas, tanto el sábado como el domingo… y una de estas platicas se alargo hasta ayer lunes por la madrugada. Extrañamente, o al menos así lo pienso ahora, hay un elemento especifico en el cual nos hemos interesado bastante que no había aparecido antes, voy a observar mas detenidamente la situación, a ver si se repite, para establecer cual es el patrón que estamos estableciendo.

Como sea, la-la-land de principio a fin. La semana pasada me abstuve de escribir, en parte, porque estaba aun fuertemente sacudido por la Insoportable Levedad del Ser, y porque no pude llevar la compu a la oficina, por cosas de supervisión. Aparte de eso, no hubo ningún obstáculo real para acudir acá, mas bien fue la gana de dejar que se acumulara un poco de contenido.

Y vaya si se acumulo. Un día estuve a punto de levantarme a escribir como a la una de la mañana. No recuerdo bien que día, pero estaba prácticamente recibiendo un dictado de las voces. Fue fascinante la forma en la que se fueron ordenando las ideas y como parecía casi una coreografía la forma en la que íbamos pasando de una idea a otra, a otra y llegábamos a un punto en el cual se abrían frente a nosotros varias puertas simultaneas. Si ese día me hubiera puesto a escribir, fácilmente hubiera empleado unas dos horas, creo.

En este momento, solo puedo plasmar acá una parte de ese maravilloso viaje dentro de mi mente. No pienso siquiera comentar donde empieza o donde termina, por donde pasa o quienes van en este viaje. Simplemente fue demasiado interesante.

Por otro lado, entregado a mis pasiones consumistas de siempre, estoy a punto de comprar una monstruosa batería de 9 celdas para la netbook. 7200mAh tienen que durarme HORAS, no solo dos o dos y media, sino al menos seis… al menos, usando usb’s, mi nuevo token bluetooth y el nuevo modem usb de internet. Me preocupa un poco el gran ángulo que se genera en el teclado y como la pobre compu se deforma totalmente con esa joroba que le voy a poner… pero siempre he opinado que la forma sigue a la función y me interesa mas multiplicar por tres la capacidad de carga que lo que me preocupa aumentarle una pulgada de grosor en un extremo a la maquina.

Pasando de lo ridículo a lo sublime, he estado pensando mucho últimamente. Hay algo que me…. no quiero decir preocupa, sino mas bien, que me mantiene elaborando. Casualmente todo empezó por un inocente comentario de facebook. Marines comento que después de mil años, realmente algo así como siete meses, había revisado una nota que publique donde la agregue a ella. Era uno de esos jueguitos proyectivos de escribir cosas acerca de uno y bueno, al leer su comentario, no pude evitar releer la lista… y me sorprendí cuantas cosas habían cambiado en apenas siete meses… y cuantas seguían igual.

Y llegue a ese extraño numero, ese al que le atribuyen mala suerte… y esa simple oración me golpeo un poco. Hizo eco con otras cosas que había estado leyendo y oyendo recientemente. En diferentes contextos, había oído frases o ideas similares, y ver ahí que yo mismo había escrito eso hacia menos de un año, me hizo pensar realmente en la acción mas que en el planeamiento.

Y pensé. Y pensé bastante. ¿Que hay de mi sueño? ¿Donde lo estoy dejando? ¿Que estoy haciendo por el, para el? Dos palabras: na-da. No estoy haciendo nada por seguir mi sueño, eso que al fin descubrí que me gustaría hacer. Requiere esfuerzo, y no solo en un aspecto, sino en varios. Requiere constancia, va a ser un trabajo de años… no diez, pero si al menos unos dos o tres, a buen ritmo… pero no hay forma que de ni el primer paso. Y mientras tanto se esta pasando el tiempo… y la oportunidad cada vez se va haciendo mas pequeña, mas estrecha.

Trato de consolarme pensando que también yo soy medio bestia y que esta única cosa que me pongo enfrente, simplemente es demasiado, y que estoy poniéndome una gran trampa garantizándome mi propio fracaso. Aun siendo esto cierto, el simple hecho de prepararme me haría una mejor persona, pues me sometería a un estrés constante y positivo durante un periodo prolongado, ayudándome a sacar lo mejor de mi y a aprender cosas nuevas.

Pero dejemos a un lado el plan de contingencia y pensemos en el acto de seguir el sueño. ¿Que harían por un sueño? Y acá no estoy hablando de la payasada de decir “Quiero ser millonario”. Me refiero a un sueño alcanzable, una meta, un objetivo. Algo grande, si, pero alcanzable. Un sueño es un ideal, y las personas tienden a ser idealistas y a dar grandes sorpresas cuando se trata de defender o luchar por sus ideales.

Claro que acá el tema se va torciendo un poco, pues ya no estoy hablando de un sueño per se, sino de un ideal. Y, un ideal, viene siendo como un principio, ¿no? algo fundamental y muy importante.

Un sueño, por otro lado, también es un objetivo. He visto a muchas personas a mi alrededor lograr objetivos… pero, ¿están realmente alcanzando sus sueños? No se, tendría que preguntarles… y ellos también tendrían que hacer un serio análisis al respecto. Cambiar de trabajo no es un sueño. Bajar de peso, terminar la u, casarse, tener hijos, etc, podrán ser objetivos en la vida, pero no sueños… o al menos no como lo estoy pensando.

Ya al entrar a estos ejemplos concretos, puedo tener buenos indicadores de lo que la gente hace por alcanzar esas metas/sueños/objetivos. Y entre menos material es el objetivo, mayor es la disposición de dar, de sacrificarse, de luchar por, eso que queremos alcanzar.

Y yo estoy aquí, sentado, desvelándome y escribiendo, en vez de hacer el intento de avanzar hacia eso que se me ocurrió que quería hacer.

Lo mas gracioso de todo es que mi sueño se basa en un momento, en llegar y tomar una oportunidad. Solo quiero probarme a mi mismo si seria capaz de… algo. Y si resulta que soy capaz, entonces hacerlo, durante todo el tiempo que pueda, o me dejen. Pero para ganarme esa oportunidad de probarme, debo prepararme, en varios cambios, por bastante tiempo.

¿Y que va a pasar después que llegue ahí? Ni siquiera pienso en que va a pasar si lo logro o fallo… eso es secundario. ¿Que va a pasar después de hacer la prueba, en ese eterno lapso entre el desempeño y la respuesta? Así como muchos astronautas del programa Apollo se deprimieron después de regresar de la luna… ¿no podría ser que ni siquiera me interese la respuesta, sino que simplemente todo pierda su brillo al llegar e intentar algo? Porque, después de todo, quiero probarme a mi mismo si soy capaz de algo, nada mas…

WTF? Uds. dirán…

Pero de alguna forma, de todo este caos de preguntas y respuestas se me vino una idea: ¿no es curioso que una persona pueda morir o matar por su sueño… y que sus acciones extremas estén limitadas a estas opciones? Podemos matar por un ideal, o morir por el… pero pareciera como si no se puede vivir felizmente junto a el. Ejemplos en películas: 300, V for Vendetta, Troy, The Last Samurai… Batman, etc, etc, todo el genero épico. Ninguno de los guerreros épicos, clásicos, monumentales puede tener y mantener un ideal y tener una existencia pacifica, no digamos normal.

A estas alturas, ya me estoy cansando… No se si estar oyendo durante todo este tiempo a Pink Floyd mientras escribo ha hecho que este mas… disperso de lo normal… o a lo mejor de verdad estoy rodeando algo con todo esto; no tocándolo, sino rodeándolo, para al fin poder atraparlo.

Como sea, quisiera pensar que, ya que estoy en el punto de inflexión (punto de una curva en que cambia de sentido su curvatura) de mi vida, ese nuevo sentido al que me voy a dirigir no solo debe ser algo que valga la pena sino que también empieza a volverse algo mucho mas definitivo, ¿no?

¿Y que hay mas definitivo que la muerte?

Esto me hace pensar en una frase que oí hace tiempo: “Childhood’s over the moment you know you’re gonna die.” Pero a mi no me paso eso: yo sabia que iba a morir, pero seguía siendo un niño; seguía atemorizándome, bueno, aterrorizándome, mas bien. Necesite años, muuuchos años, para poder cambiar la situación en ambos aspectos, tanto para dejar de ser niño como para dejar de atemorizarme por la muerte.

Claro que un par de años y un par de docenas de libros de budismo zen ayudan mucho en este aspecto (el samurái debe tener presente día y noche el hecho que va a morir), junto a otros elementos que no podría recetar ahorita. A lo que voy es que ahora, en mi día a día, pienso metódicamente cuando y como podría morir. Si me pasara este semáforo en rojo por descuido, si el otro se lo pasara, si me asaltan y me disparan, si me enfermo, si tengo un accidente, si hubiera un terremoto, un incendio, si me ahogara, si tuviera un accidente en la carretera, blah, blah, ya entendieron el concepto.

Pero, aunque tenga un día maravilloso, alegre, digno de la-la-land, hay dos momentos del día en los que no puedo dejar de pensar en mi muerte (o la muerte): cada mañana al despertar… y cada noche antes de dormirme.

Cada vez que me despierto, pienso en que tengo un día mas… un día mas para aprovechar, un día menos para vivir, pues cada día que pasa es un día que estoy mas cerca de mi fecha de caducidad. Creo que la gran mayoría de personas no lo piensa así, pero, en la realidad, cada día que vivimos, morimos un poco… hasta que, simplemente, ya no podemos morir mas… y se termina todo. En ese sentido, la vida es como una cuenta bancaria: podemos hacer pequeños retiros y depósitos, pero eventualmente llegara el día en que tengamos que cerrar esa cuenta… y ese día puede llegar dentro de 90 años… o 90 segundos.

Cada vez que me duermo, tengo un problema al acostarme: en ciertas posiciones en las que coloco mi cabeza, oigo, y siento, mi arteria carótida latir. Hasta donde llega mi primitiva anatomía humana, creo que la que me da el problema es una de las ramas terminales, la arteria temporal superficial. Como sea, al estar acostado, por mas que mueva la cabeza y trate de acomodarme, oigo, y siento, ese “pum…pum…pum” de mis latidos… y, simplemente, no puedo evitar que mis pensamientos se vayan a las eternas preguntas: ¿cuando se va a detener? ¿que va a pasar después? ¿hay un después; como es? etc, etc, ad nauseam.

Dato curioso (o no tanto…): no puedo dormir si tengo ruidos rítmicos cerca. Si hay un reloj cerca, por ejemplo, ese f$ck!ng “tic-tac” me mata… jajaja, no, casi, al menos me hace pensar en eso… me recuerda mis arterias y mi corazón bombeando… y me recuerda las preguntas asociadas.

Pero, obviamente, no hay forma en que pueda estar en un tanque de aislamiento sensorial cada vez que intento dormir, ¿verdad? Asi que, cada noche, paso por el mismo ritual: me acuesto, trato de acomodarme, en vano, siento los latidos, los oigo… empiezo a pensar en la muerte, el mas allá, Dios y lo demás… y así, poco a poco, como si ese fuera mi mantra… me voy quedando dormido. No es como que rece, pero, al menos, podrían decir que me duermo pensando en Dios…

Dios. Me van a dar las 3am escribiendo… si empiezo a hablar de “D”ios… wow, me voy a desvelar, severamente, otra vez.

Ahora que escribí la palabra “D”, no pude evitar recordar, con una sonrisa, que hoy almorcé con Debbie… después de cuanto tiempo volvimos a almorzar juntos. Creo que después de mas de un mes, como dos. Desde la media maratón que no nos vemos… y apenas si hemos hablado. Debo decir que de verdad me hacia falta verla y hablarle.

Que forma de cambiar de tema, ¿verdad?

Acá creo que ya caí en un momento de debilidad. Justo ahora pienso que quisiera juntarme con algunas personas esta semana. Sin ningún orden en particular, quisiera juntarme con Tanya, Dennis, Gilda, Alex, Anali, Steph, Pio… WOW! ni que me fuera a despedir de ellos “para siempre” Nooo, no me voy a morir esta semana, no se preocupen… bueno, ni me voy a morir después de hablar con todos ellos… si soy cuidadoso y las estadísticas me favorecen, basado en mi genograma cercano, me quedan aun por lo menos 60 años de vida… tiempo mas que suficiente para tratar de lograr lo que hizo Nietzsche… jaja, yeah right… you wish… (you meaning me, o sea “I wish”)

Ya aquí creo que estoy escribiendo por inercia… por seguir el impulso de seguir escribiendo. Pero supongo que para los analistas habrá algo interesante acá para interpretar o… tal vez no, a lo mejor solo es nuevamente el ego tratando de conseguir algo extra al final del día.

Recuerdo que una vez dije, con toda la honestidad del mundo: “I’m alone, but I don’t feel lonely”. Curiosamente, acabo de chequear si la frase va así… y NO, no es así, es: “I’m alone, I am not lonely”… el “feel” me lo saque de la manga. Vayan a ver si se puede interpretar algo de eso…

Creo que me quede justo en la mejor parte, yo se, i’m sorry… pero aca ya intervino el agotamiento. Si sigo escribiendo, van a ser puras incoherencias… no es que lo anterior tenga todo el sentido de una tabla de valores de una compuerta lógica… así que imagínense las incoherencias que seguiría poniendo.

Y ahora si, acá me despido, con “Alan’s Psychedelic Breakfast”, después de 30 canciones ininterrumpidas de Pink Floyd y un poco mas de tres horas de escritura.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s